Se acabó el 2012 y toca reflexionar ¿ha sido bueno? En términos
generales no, pero como dice el refrán “no hay bien ni mal que cien años dure”
Nunca hay que perder la esperanza; claro que hay días que pierdes la ilusión por
las cosas y crees que nada merece la pena pero hay otros días donde lo ves todo
claro y tienes ganas de comerte el mundo o por lo menos que el mundo no te coma
a ti. Debemos estar preparados para afrontar lo malo con renovadas energías y
sin miedo, el miedo que es mal compañero, pero es fiel e incondicional, nunca
falla siempre está ahí colocándonos a la defensiva; disimulemos el miedo y
pareceremos valientes.
Empezar el año cuesta, cuesta mucho, tanto como terminar el
anterior. Comenzamos el año con una serie de propósitos que queremos conseguir,
tales como ponernos a régimen, hacer ejercicios o dejar de fumar entre otros, y
sobretodo, replantear nuestra economía para todo el año haciendo “encaje de
bolillo” para poder llegar al final sin muchos descalabros.
Quizás poco o nada de aquellos propósitos deseados el año
pasado se cumplieron; pero por otro lado hemos tenido momentos inesperados con
alguna que otra sonrisa, de aprender cosas nuevas, de disfrutar de nuestra
familia, de soñar, de conservar amigos y agregar otros nuevos.
Así que, sabiendo lo que pasa con los buenos propósitos, a
pesar de eso voy a tomar nota y enumerar mis propósitos para este año y al
final veremos si se cumplen los objetivos, se trata de ser perseverantes.
Ahora solo me queda daros las gracias por compartir este año
2012 conmigo que me ha hecho inmensamente rico ¡¡muchísimas gracias a tí por ser
parte de mi fortuna!!


